Ayer salió Proxmox VE 9.1 y no es uno de esos lanzamientos «menores» donde apenas hay novedades. Este es el primer punto release después del salto importante a la versión 9.0, y francamente, si andas en el mundillo de la infraestructura, hay cosas que te van a interesar bastante.
Llevo tiempo con Proxmox y esta actualización se siente como cuando alguien finalmente entiende qué es lo que necesitamos los que manejamos máquinas en casa o en pequeño escala. Vamos a ver qué trae.

Cambio de juego: Contenedores OCI directamente en LXC
¿Recuerdas cuando tenías que hacer malabares para crear templates de contenedores? Pues eso cambió.
Ahora en 9.1 puedes coger imágenes OCI estándar (las que usas en Docker Hub, las del repositorio oficial de Linux, lo que sea) y deployarlas directamente como templates de LXC. No hay que convertir nada, no hay scripts raros. Simplemente tiras de un registro o subes la imagen manualmente, y listo.
Lo interesante es que Proxmox es lo suficientemente inteligente como para saber qué tipo de contenedor necesitas: si es un contenedor de sistema completo o uno más ligero, optimizado para microservicios. Estos últimos son muy chulos si lo que quieres es desplegar algo específico sin todo el overhead de un sistema completo.
¿Por qué te importa esto? Porque significa que puedes reutilizar images que ya tienes, que ya conoces, sin estar reinventando la rueda cada vez. Es simplemente más eficiente.
Las máquinas virtuales Windows con TPM finalmente se pueden hacer snapshots
Esto es algo que muchos llevaban pidiendo hace tiempo: poder hacer snapshots de máquinas virtuales con TPM (ese chip de seguridad que Windows 11 y nuevas versiones usan). Antes no se podía, y había que hacer equilibrios raros.
En 9.1, el estado del TPM se guarda directamente en el archivo qcow2. Eso significa que ahora puedes:
- Hacer snapshots completos de tus VMs con Windows 11/Secure Boot sin problemas
- Mover esos snapshots a través de almacenamiento en red (NFS, CIFS) sin que se rompa nada
- Hacer backups apropiados de máquinas que dependen de TPM
Si tienes un homelab con varias máquinas Windows, esto es un alivio considerable. Ya no tienes que estar pensando en workarounds.
Control más fino de la virtualización anidada
Los que juegan con nested virtualization (correr hypervisores dentro de VMs) van a apreciar esto. Ahora tienes un flag de vCPU nuevo que te permite controlar precisamente qué extensiones de virtualización expones a la máquina virtual, en lugar de simplemente copiar todo el CPU del host.
¿Para qué sirve? Para cosas como correr Virtualization-based Security de Windows dentro de una VM, o si necesitas correr un mini-hypervisor para testing. Es más fino, más controlable, y generalmente más eficiente porque no estás exponiendo todo innecesariamente.
La red (SDN) ahora es mucho más transparente
Proxmox ha ido mejorando su stack de red definida por software durante años, pero en 9.1 por fin metieron visibilidad real en la interfaz web.
Ahora puedes ver en la GUI:
- Qué máquinas están conectadas a cada bridge o VNet
- En configuraciones EVPN, qué IPs y MACs ha «aprendido» la red
- Rutas, vecinos, interfaces (todo integrado en el árbol de recursos)
Si eres de los que antes tenía que acceder por terminal para hacer debugging de red, esto es un cambio a mejor. Especialmente si tienes topologías complicadas.
Acciones en lote a nivel de datacenter
Pequeña cosa, pero muy útil: ahora puedes seleccionar un grupo de máquinas virtuales y hacer operaciones en lote sobre todas ellas. Reinicio masivo, shutdown conjunto, migraciones por lotes.
Cuando tienes 20-30 VMs en un homelab y necesitas hacer mantenimiento, esto te ahorra horas de clicking.
Bajo el capó: las versiones actualizadas
Proxmox 9.1 corre sobre Debian 13.2 «Trixie» con kernel 6.17. No es un cambio trivial. Tiene:
- QEMU 10.1.2 — mejor rendimiento en VMs, mejor live migration
- ZFS 2.3.4 — snapshots y clones más estables, mejoras en scrub/resilver
- LXC 6.0.5 — mejor manejo de contenedores
- Ceph Squid 19.2.3 — para quien tenga almacenamiento distribuido
Si vienes de 8.4, el salto es bastante grande. Y es un buen salto.
Una nota sobre el kernel 6.17
Aquí va un consejo: aunque 9.1 es generalmente estable, hay gente reportando issues con el kernel 6.17 en hardware específico (NVIDIA vGPU, algunos drivers, máquinas antiguas). Si tienes hardware «especial» o custom, quizá vale la pena probar en un lab primero o mantener el kernel pinned a uno anterior.
¿Debería actualizar?
Corta: sí, probablemente.
Si estás en 8.4 y tu infraestructura es estable, no tienes prisa. Pero si quieres las nuevas features —especialmente lo de OCI containers en LXC, TPM snapshots, o simplemente estar actualizado— 9.1 es el punto release donde definitivamente es estable y listo para producción.
Para actualizar desde 8.4, tienes que hacerlo paso a paso: primero a 9.0, luego a 9.1. No hay forma directa 8.4→9.1, y eso es por razones de seguridad en el proceso (el cambio a Debian 13 no es trivial).
Lo importante: haz backup. Siempre. Aunque Proxmox es bastante sólido con sus upgrades, tener un plan B nunca está de más.
Pues eso, ya sabes qué tiene de especial la 9.1 y por qué merece la pena estar atento a esta actualización. Si te ha sido útil, comparte con esos compañeros administradores que todavía andan en 8.4 sin saber qué se pierden. Si este post te ha ayudado, compártelo con otros administradores e ingenieros que puedan beneficiarse. Y sígueme para más experiencias reales desde las trincheras del homelab.